Respuesta corta
Los números llegan directamente de los exchanges por una conexión permanente: libros de órdenes, precios, tasas de funding. Hoy hay diez exchanges conectados, con sus mercados spot, de futuros y de margen.
La lista de spreads se recalcula cada segundo a partir del último estado de los libros. El conjunto de instrumentos —qué pares existen en los exchanges— se vuelve a leer cada cinco minutos, así que un nuevo listado aparece a los pocos minutos de salir.
Cuándo los datos se consideran obsoletos
Una cotización con más de cinco minutos no se trata como actual. Un spread con una pata así no se muestra como vigente.
La conexión en sí la vigila por separado un indicador en la ficha del spread: Flujo activo, Flujo retrasado, Flujo caído o Flujo desconocido. Hace dos preguntas distintas —si estamos conectados al exchange y si este instrumento en concreto se ha actualizado— y muestra la peor de las dos respuestas. Una luz verde sobre números que nadie ha refrescado es justo el fallo que un indicador no puede tener.
Por qué un número puede diferir del exchange
- Ha pasado el tiempo. Hay segundos entre lo que ves y lo que hay en tu terminal.
- Leemos la parte alta del libro. El precio de la lista es el mejor bid y el mejor ask, no la última operación.
- El libro del exchange se ha congelado. Ocurre, y esos spreads van marcados.
Y el historial
Los gráficos de spread y de funding se construyen con nuestras propias mediciones acumuladas con el tiempo, no se piden al exchange al abrir la ficha. Por eso un instrumento recién listado tiene poco historial o ninguno, y no es un fallo.

